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10/4/11

Baobab- Un restaurante senegalés en lavapies


Ya hace algunas semanas que fui de visita fugaz a Madrid a ver a mis amigos emigrados. De vez en cuando me gusta pasar por allí, donde busco comer en algún sitio original aprovechando la mayor variedad de locales. Esta vez tocó un senegalés situado en uno de los barrios más auténticos de la ciudad: Lavapies, exactamente en la calle Cabestreros (añado mapa). Se llama Baobab haciendo referencia a un árbol típico
que se da en Senegal.

Ver mapa más grande 

Para mi gusto, primavera es la mejor estación para disfrutar de Madrid, ya que el clima te permite ir en camiseta pero no hace ese calorazo del verano. La terraza de este restaurante es perfecta para descansar de las visitas culturales y comer algo diferente y barato. Ahí dejo el  menú para que podáis ver los precios económicos.

Nosotras básicamente pedimos arroz senegalés, unas con carne (Thiebou Yapp)  y otras vegetal (Tiebbou vegetal). Yo, pedí el vegetal que como ingrediente especial tenía yuca, además de diferentes verduras como pimiento, zanahoria y col. Para aderezar el plato nos encontramos un trozo de limón y un poquito de salsa, que intuí de ciruela. Una mezcla, que como adivináis da un sabor bastante diferente a lo que acostumbramos, una combinación agridulce que me resultó muy sabrosa. La cantidad de la ración es bastante grande, todas las que estuvimos allí somos de buen diente y ninguna se acabó su plato, aunque casi.

 Ya estamos en abril, así que habrá que ir planeando cuando ir otro fin de semana, antes de que llegue el pesadísimo verano a la ciudad.

14/3/11

Sorprendente recomendación. El rincón de Gran Hermano





Tardé en llevarlas y tardé en escribir el post. Nunca es tarde si la dicha es buena. Lo primero de todo: situarse, por que el sitio no está a mano. Aunque no está marcado en el mapa es el nº 13 de la Calle González del Villar que cruza con la Calle San Isidro, todas las calles en esa zona son iguales, os perderéis, porque para dificultarlo todavía más el bar/restaurante desde fuera no se distingue a simple vista de todos los demás bares del barrio, tendréis que fijaros en el cartel de la parte superior donde viene indicado su nombre (dejaron el que le habían puesto los antiguos dueños, así que aún sigo con la incógnita) . Si vais el fin de semana es mejor reservar, ya lo han comentado por ahí y no somos los únicos en conocerlo sumándole a esta gran tragedia las dimensiones enanas del comedor Os dejo la tarjeta que me dieron a la salida en la que se indica el teléfono, Lo primero que sorprende es la carta, aquí no, pero en el contexto os sorprenderá. Hay algunos platos, claro, de los más ricos y esmerados que hay que encargar. No os cuesta nada, ya que vais a llamar para encargar,merece la pena. Nosotros como no llamamos tampoco encargamos y embaucadas por la carta y la gusa, no dejamos llevar, pedimos de más pero lo comimos todo. Buena señal.



CIERRA LOS DOMINGOS NOCHE Y LUNES SALVO FESTIVOS Y VÍSPERAS.



El menú que nosotras elegimos:


De entrante una ensalada que de particular tenía cebolla caramelizada lo que le daba mucho sabor y un toque distinto.


Acompañandola unas croquetas caseras de jamón y pan tumaca con jamón, normal nada original en la receta, pero bien preparadas con buena materia prima, rico rico.







A continuación, y el plató que más me gustó, Milhoja de berenjena con cebreiro y almendras, donde la berenjena se presentaba fileteada y en tempura, separada cada lámina por el queso y el fruto seco, mmmm.




Y finalmente, huevos rotos con costra de jamón que como dije anteriormente, sobraba, pero no le hicimos ascos. Muy
bien presentado, en nivel es en los que se intercalaban los ingredientes, nada pesado y poco aceitoso, en su punto.





Es una carta extensa, así que se puede repetir de vez en cuando, sirve sobre todo para sorprender a amigos que cuando entran se esperan que lo único que van a sacar de ti es una taza de vino malo y una partidita de mus. Al salir, sin embargo, les has sorprendido con una agradable y peculiar cena, seguro que salen contentos!

Y la sensación con la que sales, es que si repites dos veces ya tendrás plena confianza con la familia que lo regenta, gente encantadora y cercana. De andar por casa, pero casa de lujo.